Ordenar el caos ... evadir lo prohibido
Abstract
JORGE C. TRAININIEn ciencia es inevitable conectar el pasado con el futuro.Esta dinámica continua no nos permite estacionarnos en leyes definitivas o prohibiciones absolutas.Porque, en esencia, de eso se trata una ley, de prohibir.Y al ordenar el caos, tiene posibilidad de hacerlo.Sin embargo, para el científico evadirse de esta privación debe constituir su credo.Esta situación de transferencia desde el ayer hasta el hoy tiene sus aristas filosas.Si bien existe un solo pasado, el mañana alcanza a un sinfín de disponibilidades, lo cual no deja de ser complejo, pero en compensación nos deja la libertad de elegir.Este camino que denominamos proceso científico transita por tres escalones que involucra la realidad, la inteligibilidad y la dialéctica como las etapas para instaurar nuevos paradigmas.En la actualidad, la metodología científica desenvuelve su arte en el concepto de que tanto el observador como el sujeto de la experiencia no se pueden aislar del contexto que lo contienen.Esto le quita objetividad pero le agrega probabilidad, situación beneficiosa para la ciencia de hoy en su paso necesario para revisar las vérites de faite, verdades de hecho, a las vérites de raison, verdades de razón.El contrapulsador aórtico, el sistema circulatorio mecánico de apoyo más ampliamente utilizado y exitoso, amén de primogénito, en la evolución de las ideas no escapa de estas vérites.La realidad, como primer paso del análisis, implica en ciencia una mirada a los orígenes de lo observado.Y en contrapulsación, el origen es Adrian Kantrowitz.El pionero, después de una amplia experimentación con franjas de diafragma posicionadas alrededor de la aorta y estimuladas a través del nervio frénico, en junio 29 de 1967 lo aplica por primera vez en el ser humano.Pero dejemos que el creador con sus mismas palabras nos traiga al presente lo remoto: El paciente tenía 45 años y había sufrido un infarto agudo de miocardio de cara posterior.Recibía una infusión de nueve ampollas (18 mg) de Levophed.Se hallaba en shock cardiogénico, comatoso y anúrico.A las siete horas el balón había restaurado la dinámica circulatoria.El paciente, días después, fue dado de alta (1) (Figura 1).La disfunción ventricular es un factor que incrementa el riesgo en la cirugía cardíaca.A pesar de las técnicas de protección miocárdicas actuales, del avance en métodos anestésicos y del soporte farmacológico peroperatorio, la mortalidad en estos pacientes permanece elevada, con un nivel que no desciende del 5%.(2) La necesidad de mejorar esta presunción esta-
Fields of Study & Subjects
Philosophy and History of Science
History of Science and Medicine
Philosophy
Science
and History
Publication details
- Journal / source
- Revista Argentina de Cardiología
- Publication date
- 24 February 2026
- Language
- ES