From telepsychiatry to digital mental health: performing expectations, novelty, and virtue in psychiatry’
Abstract
ResumenCada vez más, artefactos e infraestructuras digitales son presentados como urgentes y necesarios para la investigación y la práctica de la salud mental.De esta manera se han impulsado la telepsiquiatría, la salud móvil (mSalud), y ahora la psiquiatría digital, entre otras iniciativas.Las aplicaciones (apps) para teléfonos inteligentes (smartphones) han constituido un foco particular de declaraciones promisorias respecto a la mejora del trabajo epistémico y clínico en psiquiatría.Este capítulo contextualiza e historia algunos de estos desarrollos en contextos fundamentalmente anglófonos.Al hacerlo, mostramos cómo campos supuestamente novedosos se han constituido, en parte, a través de prácticas de nominalismo performativo, mediante el cual las articulaciones de un neologismo en relación con desarrollos establecidos y recientes participan en la producción del referente del nuevo vocablo.Para esto ha sido fundamental el ensalzamiento implícito y explícito de virtudes biomédicas particulares en el discurso público y profesional.Documentamos cómo el énfasis en diversas virtudes ha cambiado con la atención que la psiquiatría ha dado a diferentes modalidades digitales, culminando con la producción de conocimiento en salud mental como un objetivo importante. Introducción 1Dentro de la psiquiatría y la psicología, los artefactos e infraestructuras digitales han sido presentados como urgentes y necesarios.En el Reino Unido, en 2017, por ejemplo, la entonces primera ministra Theresa May prometió "un paquete de salud mental digital de £67,7 millones" (HM Government, 2017, p. 1).En varios artículos aparentemente centrados en lo digital dentro de la salud mental, en general, o la psiquiatría, específicamente, se han considerado tecnologías de la información y comunicación (TIC) heterogéneas (y a veces relativamente mundanas), como los mensajes de texto, sitios web, blogs, redes sociales, apps y, más recientemente, chatbots (Harding et al., 2015;Mohr et al., 2017;Torous et al., 2021).Las tecnologías digitales móviles se han empleado como intervenciones para enfermedades mentales y, a veces, se han posicionado como un medio para generar nuevos tipos de información sobre pacientes y patologías per se.Tecnologías actualmente en funcionamiento incluyen interacciones terapéuticas mediante videoconferencia (es decir, telepsiquiatría) e intervenciones vía ordenador, como las plataformas de terapia cognitivo-conductual (TCC) en línea.Estas últimas promovidas por programas como la iniciativa Improving Access to Psychological Therapies (IAPT) del English National Health Service (NHS) (ahora llamado NHS Talking Therapies), el cual ha influido en el discurso sobre la prestación de atención psicológica a escala internacional (Pickersgill, 2019a).Es más, han proliferado apps de telefonía móvil populares y de uso común (Flore, 2023) que a menudo prometen ayudar a las personas a vivir o recuperarse de sentimientos y experiencias asociados con trastornos psiquiátricos.Estas apps han "reestructurado la espacialidad y la temporalidad de la atención sanitaria" (Trnka, 2016, p. 248) y, a veces, se presentan como deseables precisamente por suprimir las aportaciones de los mismos profesionales de la medicina (e.g., Harvard Health Blog, 2015).En este capítulo contextualizamos e historiamos algunos de estos desarrollos, trazando la innovación y la discusión sobre la telepsiquiatría, la mSalud y lo que más recientemente se ha llamado psiquiatría digital o salud mental digital.La primera sección describe nuestro marco conceptual.Nos basamos especialmente en la sociología de las expectativas y la novedad, así como en el trabajo del filósofo Ian Hacking.Luego resumimos algunos de los debates y lógicas, especialmente en torno al acceso a la atención, que rodean la promoción y desarrollo de la telepsiquiatría en el siglo XX.Debates que ayudan a enmarcar la instanciación de modalidades digitales tales como las apps de salud mental, y que examinaremos en la siguiente sección.A continuación, analizamos la consolidación de intervenciones técnicas dentro de la esfera de la psiquiatría digital y, de hecho, de la salud mental digital en sentido más amplio.En general, sostenemos que estos campos, supuestamente novedosos, en parte se han constituido gracias a la exaltación implícita y explícita de virtudes biomédicas contenidas en declaraciones promisorias sobre ellos.Centrándonos en particular en la psiquiatría, y especialmente en su articulación dentro del mundo anglófono, demostramos cómo el énfasis en diversas virtudes ha cambiado al mismo tiempo que la psiquiatría ha vuelto su atención hacia diferentes modalidades digitales -para concluir con la producción de conocimiento en salud mental como un foco importante. Virtud, expectativas y novedad en biomedicinaEn este capítulo, empleamos el concepto de virtud biomédica para caracterizar algunos de los impulsos y prácticas positivas de la psiquiatría (según entienden los especialistas) que se presentan de diversas maneras como potenciadas o desactivadas por los desarrollos digitales.Nuestra concepción está basada en el amplio marco de Osbourne (1994) sobre la "ética médica" y la caracterización de Freidson (1970) de las "normas operativas de desempeño" (Freidson, 1970, p. 160).Sin embargo, apuntamos a algo ligeramente diferente a ambos.Específicamente, en nuestro uso virtud biomédica se refiere a la praxis de bondad (definida por la profesión) dentro del laboratorio y la clínica.A través de la instanciación generalizada en una variedad de registros (por ejemplo, documentos públicos y conversaciones intraprofesionales), sugerimos que las articulaciones de virtud podrían ejercer efectos disciplinarios sobre las prácticas existentes.En consecuencia, la virtud biomédica puede tener una existencia ambigua, lo mismo como aspiración que como realidad.La retórica de virtud biomédica se puede desplegar estratégica y más espontáneamente en apoyo a diversos proyectos y objetivos profesionales.Esto es particularmente evidente cuando la prevención de la muerte, quizás la virtud biomédica canónica, se usa para justificar una inversión simbólica y material continua en procesos tecnológicos que aún no han demostrado su valor clínico.Paul Martin y sus colegas (2008) dan un ejemplo sorprendente mediante el estudio de caso de un banco privado de células madre de sangre proveniente del cordón umbilical.Martin et al demuestran el surgimiento de un mercado respaldado por visiones de que la sangre del cordón umbilical tiene un uso terapéutico potencial, en una variedad de trastornos que limitan la vida o representan una amenaza para la misma, y que un recién nacido podría algún día experimentar.En consecuencia, la virtud biomédica de prevenir la muerte (o al menos el sufrimiento severo) ha desempeñado un papel clave en impulsar una bioeconomía promisoria (ibid.).De manera más general, diversas formas de promesa terapéutica (Rubin, 2008, p. 13) se han constituido con y a través de diversos tipos
Fields of Study & Subjects
Digital Mental Health Interventions
Historical Psychiatry and Medical Practices
Mental Health and Psychiatry
Publication details
- Journal / source
- Edinburgh Research Explorer (University of Edinburgh)
- Publication date
- 1 January 2026
- Language
- ES
- Document type
- Book chapter